De los últimos gobernadores sería Patrocinio a quién critiqué de manera más dura.
Yo era un chamaco y publicaba caricaturas en la revista y el semanario Ámbar, que dirigía Juan Balboa. Debo reconocer que en algún momento tuve miedo pues no era lo mismo tener la animadversión del gobernador que del secretario de Gobernación. Su asunción a Bucareli nos tomó de sorpresa. Varios compañeros conservan los originales de mis cartones de entonces. Recuerdo que dibujé al ayatola Jomeini y la larga barba tomaba la forma del estado de Chiapas (con todo y Chimalapas). Se molestó mucho. También lo caricaturicé como hombre primitivo con un garrote. Ese cartón lo conservaba Pepe López Arévalo y lo robaron de su “cabañita” una ocasión en que la visitaron los amigos de lo ajeno. A don José Patrocinio González Blanco no le gustaba mis caricaturas. Eran tiempos en que no se podía criticar a los gobernadores ni al presidente de la república. Ahora ya es deporte nacional que critiquen a los mandatarios estatales y federal. Descanse en paz, don Patrocinio.

