Para nadie es un secreto que una de las herramientas más utilizadas en las campañas políticas es el acarreo de personas con la promesa de una torta y una despensa
Es por ello que resulta sospechoso que el Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez, encabezado por Carlos Morales Vázquez, a través del DIF Tuxtla, realizara contratos de más de un millón de pesos para adquirir estos emblemáticos souvenir en pleno año electoral 2021.
El DIF capitalino realizó un contrato por adjudicación directa, número DAGV/006/2021, con la empresa “El Agave Comida Regional S. A. De C. V.” para la adquisición de tortas preparadas para el programa Bocaditos de Esperanza.
En dicho contrato no estipula las características de la torta, menos el precio unitario de estas, o las cantidades mensuales, semanales o diarias que deberían entregar, solo alude al cobro mensual que se realizaría.
Según la Plataforma Nacional de Transparencia, el Ayuntamiento de Tuxtla pagó a la empresa El Agave 435 mil 638 pesos por este servicio, mucho dinero para no saber cuántas tortas se compraron con los recursos público.
También en 2021, el DIF Tuxtla en otra adjudicación directa, número UAC/005/2021, contrató a la empresa Centro Comercial Mijangos S. A. de C. V. para la adquisición de Kits de Despensas y al igual que en el caso de las tortas, no se mencionan las características que deben contener los kits de despensa, qué productos deben tener, menos el precio unitario de cada despensa o cuántas deben entregarse y en qué tiempo. Una opacidad total, pues eso les permite tener un manejo indiscriminado de estos productos.
Por este servicio, la Alcaldía capitalina pagó al Centro Comercial Mijangos la cantidad de 634 mil 440 pesos con 35 centavos.
Estas lagunas legales permiten dejar una duda razonable del origen y el destino de estos servicios y productos contratados por el gobierno municipal, pues tanto una sola torta o una sola despensa podría tener el costo total del contrato o ante la falta de las características del producto estos podrían considerarse como ficticias.
Sin embargo, lo cierto es que entre estos dos contratos el ayuntamiento gasto un millón 70 mil 78 pesos con 35 centavos, en un año electoral donde, como dije al principio, las tortas y las despensas son esenciales para la movilización de las personas.
¿Cómo ven estas casualidades en la política en esta época de la 4ta Transformación?
Carlos Morales Vázquez se a caracterizado por ser un político que detesta la transparencia, le gusta hacer “sus cosas” en lo oscurito, estos contratos son muestra de ello, pues paga sin ver, muy sospechoso para un funcionario que tiene delirio de persecución y ahora confía mucho en sus proveedores como para comprarles a ciegas y en un año electoral.

