"CHIAPAS JURÓ, Y SIGUE JURANDO"

Artículo histórico sobre el juramento de Chiapas a la Constitución Federal de 1824

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Cuando México apenas aprendía a deletrear la palabra República, Chiapas ya estaba tomando decisiones que le marcarían el pulso para siempre. El 7 de julio de 1824, en un salón sencillo de Ciudad Real hoy San Cristóbal de Las Casas, las autoridades chiapanecas levantaron la mano y juraron la Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos.

No era un trámite. Era un acto de amor y de guerra al mismo tiempo.

1. El contexto: un estado en disputa.

Chiapas había sido parte de la Capitanía General de Guatemala. En 1821, tras la independencia, se sumó al Imperio de Iturbide. Cuando el Imperio cayó en 1823, el territorio quedó huérfano. ¿Volver con Guatemala? ¿Unirse a México? ¿Ser país independiente?

El 14 de septiembre de 1824 el pueblo chiapaneco votó en plebiscito: federarse a México. Pero antes de ese voto, ya había un gesto clave: jurar la Constitución que México estaba pariendo.

2. El juramento del 7 de julio

La Constitución Federal de 1824 se promulgó el 4 de octubre de ese año. Sin embargo, Chiapas se adelantó. El 7 de julio, la Junta Suprema Provisional de Chiapas, encabezada por figuras como Manuel de Rojas y fray Matías de Córdova, convocó a cabildos, milicias y pueblos indígenas.

En plazas y templos se leyó el proyecto constitucional y se juró defenderlo. Fue un juramento de lealtad a un país que todavía no terminaba de nacer. Chiapas le dijo a México: "Aquí estamos, y vamos con ustedes", antes de que el acta estuviera firmada.

Ese día se juró bajo tres ideas:

- República: nada de reyes ni emperadores.

- Federalismo: Chiapas con gobierno propio, no sometido al centro.

- Libertad: se abolía la esclavitud y se reconocían derechos.

3. ¿Por qué importa ese juramento?

Porque Chiapas eligió. No fue anexado a la fuerza. Fue el único estado que se integró por consulta popular y juró la Constitución antes de que fuera oficial.

Ese juramento explica mucho del Chiapas de hoy: un estado que defiende su autonomía, que reclama cuando el centro olvida, pero que también ha puesto sangre y café para sostener a la federación. Es un matrimonio con sus peleas, pero con acta firmada desde 1824.

4. La energía del juramento

Juraron los criollos de Ciudad Real, pero también juraron los pueblos tzeltales, tzotziles y zoques. Para ellos, la Constitución era promesa de dejar atrás los tributos coloniales. El juramento fue en castellano y en lenguas mayas. Por eso sigue vivo: porque no fue solo de élites.

Dos siglos después, Chiapas sigue cumpliendo. Cuando el Grijalva da luz al país, cuando el café chiapaneco llega a las mesas del mundo, cuando un maestro bilingüe enseña la Constitución en su lengua, el juramento del 7 de julio se renueva.