Este es otro ejemplo muy claro de cómo el Presidente Andrés Manuel López Obrador solo defiende la DEMOCRACIA PARTICIPATIVA cuando a él le conviene.
Muchos expertos en educación, epidemiológicos y principalmente madres y padres de familia, que son el Pueblo Sabio, ha rechazado el regreso a clases presenciales, pues no hay garantías de salubridad para las niñas y los niños en las instituciones públicas.
Pero al mandatario le vale, no le importa poner en peligro a los estudiantes y menos a los familiares que cuidan a los menores, él por decreto quiere terminar con la emergencia de la pandemia, pero al parecer desconoce totalmente la situación de precariedad de las escuelas públicas, donde no solo hace falta infraestructura, sino en muchísimos casos no hay agua potable, energía eléctrica, y por consecuencia no hay un baño digno donde puedan constantemente asearse los estudiante, ya menos pensar que exista jabón o toallas desechables.
AMLO vive en Gansolandia, pues es un país fantástico donde con una orden Presidencial se termina la pandemia de Covid, los contagios y la enfermedad, donde con un plumazo de su blanco plumaje hay escuelas de primer mundo con medidas de seguridad que no la tiene ni Obama.
López Obrador es un criminal, pues mientras consulta si se enjuicia a los actores políticos del pasado, porque los ciudadanos deben participar activamente en las desiciones del gobierno, por el otro es un autoritario ya que aunque “llueve, truene o relampaguee” iniciarán las clases presenciales a finales de agosto, enferme quién enferme y muera quién muera.
Así que salió muy Fifi, doble cara e hipócrita López Obrador, porque no consultó con el Pueblo Sabio el retorno a las escuelas y porque se le pega la gana iniciarán las clases presenciales, así que eso de mandar obedeciendo es solo un taco más de lengua que gustoso degustan sus solovinos.
(Foto: Nota Aristegui Noticias)

