«Creen», porque muchos de ellos no piensan, que el Presidente Andrés Manuel López Obrador es la «voz» del pueblo, además le confieren una acción divina para que pueda expresar las «emociones» de dicho pueblo al que supuestamente omnipotentemente representa.
Lo mismos alabadores juran que «todos» los mexicanos apoyan el proyecto de la #4taTransformacion que encabeza su mesiánico líder y que su «palabra» es la justicia y la honestidad encarnada en un mismo hombre.
Para ellos, los seguidores de López Obrador, es muy fácil señalar que el Principe de la Honestidad Valiente lo abrazan el total de la población mexicana, sin embargo aquí está la muestra que no todos comparten esa misma idea.
Según las cifras oficiales del INE México, Morena Sí obtuvo el 41.24 por ciento de los votos y junto a su principal rémora, el Partido del Trabajo México, les sumo 4.37 por ciento, algo más de 23 millones de votos.
Ante estos resultados, y contrarrestándolos con la lista nominal que representa 89 millones 250 mil 881 ciudadanos que pueden votar, hay más de 66 millones de mexicanos que no creyeron y no votaron por López Obrador.
Entonces: ¿quiénes son los más?
Andrés Manuel López Obrador tuvo 30 millones 113 mil 483 votos, con ello le fue suficiente para alcanzar la Presidencia de la República, y aún así, siguen siendo más los que no creyeron en su proyecto de transformación, ni en su discurso anticorrupción y menos que él era diferente a los demás, porque hay casi 60 millones de mexicanos que no votaron por él.
No se puede negar que #AMLO mueve masas, pero no tantas como para sentirse inmune a la derrota, pues los número también demuestran que entre el PRI Oficial México, el Partido Acción Nacional y el Partido de la Revolución Democrática PRD, entre ellos han alcanzado más de 22 millones de votos, una cantidad muy similar a la de Morena y su aliado.
Esta elección intermedia es muy importante a los intereses políticos de López Obrador, no sociales, no económicos, no de combate a la corrupción, de intereses políticos del Presidente, pues su meta es el control de todo, de todos los poderes, de todas las instituciones, al más puro estilo de la Dictadura Perfecta.
Hoy los ciudadanos no les importamos a los políticos encumbrados, hoy la lucha no es contra la pobreza, no es contra la marginación, no es contra la violencia, no es contra la inseguridad, hoy la lucha es exclusivamente electoral, pues el que tenga el control del Poder Legislativo, tanto del Congreso de la Unión como el de los Estados, serán los que puedan mover los hilos del poder político en el país.
Esta es la disyuntiva del pueblo, ¿para dónde jalar?, porque si tiran con fuerza de un lado o del otro, lo único que van a apretar es el propio cuello ciudadano que está secuestrado por las decisiones partidarias y no las del interés público, ya que en este momento estamos sumergidos en una crisis económica y sanitaria jamás vista en la historia de México, porque el Pueblo seguidor de AMLO sigue creyendo que hay un poder oculto y maligno que hace fallar a su líder, cuando una gran mayoría de mexicanos saben que es todo lo contrario, que López Obrador es un mal administrador público, un Presidente de ocurrencias y el único responsable de la problemática que vive actualmente el país.
Así que el que prometió salvar México lo está terminando de enterrar.

