Los centros nocturnos en Tuxtla Gutiérrez se están volviendo un peligro mortal para la juventud y el Alcalde Carlos Morales Vázquez es un cómplice mudo de la violencia en esos lugares conocidos también como “Antros”.
Este es otro ejemplo de la agresividad que se fomenta y tolera, el de la imagen es Ricardo Burelo, gerente del Centro Nocturno Privatt speakeasy, él golpeó de manera excesiva a un cliente que se encontraba completamente en estado de ebriedad.
El también conocido como Ricky Burelo, persiguió al joven afuera del establecimiento, lo agrede primeramente con un golpe por la espalda en el cuello, luego lo derriba, ya estando en el suelo y sobre de él, le propina dos cabezazos en el rostro, para luego saltarle con la rodilla en el pecho.
No conforme con toda esta agresión, el gerente de Privatt, quien ya se encuentra parado a un lado de la víctima, que todavía estaba indefensa sobre el piso, lo pateó fuertemente en las costillas.
Toda esta golpiza de Ricardo Burelo fue en presencia de su otro gerente, Amet Muñoz Ocaña, y al menos 7 elementos de seguridad del antro.
El cliente mal herido y ensangrentado fue retirado por personal de seguridad, dejándolo a su suerte, nadie le brindó el auxilio.
Cabe hacer mención que el agresor, Ricky Burelo, no solamente es gerente de Privatt, también administra Royce Night club, Bartina Dayclub y Cosa Nostra .
Esta es la realidad violenta de la diversión nocturna en Tuxtla Gutierrez, afortunadamente este joven se encuentra vivo, sin embargo hay otras experiencias de personas que han perdido la vida por asistir a estos sitios, como lo sucedido en octubre del año pasado, donde una jovencito fue golpeado hasta la muerte fuera del Bar Leonor.
¿Pero qué hace Carlos Morales Vázquez y el Ayuntamiento Tuxtla Gutiérrez para poner un alto a tanta violencia en los bares de la capital de Chiapas?, nada, pues estas agresiones continúan frecuentemente y los testigos están normalizando las peleas justificándolas como cosas de borrachos.
Lo cierto es que estas acciones quedan en total impunidad, pues la red de corrupción entre los antreros y el gobierno de Carlos Morales genera mucho dinero, por eso nadie los controla y hacen lo que quieren, cuando quieres y sobre los que ellos quieran, ninguna autoridad le pone límites.
La pregunta a Carlos Morales sería: ¿cuántos muertos quiere en su conciencia para regular estos establecimientos?, que desafortunadamente no solo venden bebidas alcohólicas, sino que dejan accesar a menores de edad y fomentan el consumo de otras sustancias adictivas, todo esto en plena pandemia de COVID-19.
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