El gobernador de Yucatán, Mauricio Vila, ha sido uno de los mandatarios estatales mejor evaluados, de acuerdo con todas las casas encuestadoras.
Por eso se ha rumorado la posibilidad de que pueda ser llamado por el presidente Andrés Manuel López Obrador o que se convierta en candidato a la presidencia en 2024 por parte de la alianza Sí por México (PRI, PAN y PRD).
Sin embargo, lo más probable es que cualquiera de esas dos opciones fracasen porque su obra cumbre es un recinto deportivo (Estadio Sostenible de Yucatán) cuyo proceso está plagado de irregularidades como haber cedido el terreno de una escuela normal a la iniciativa privada para un negocio particular que beneficiaría a una empresa extranjera.
El que se ha convertido en un luchador social en contra de la corrupción en esa obra es el diputado del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en Yucatán, Rafael Echazarreta Torres, quien formalmente denunció al Gobierno del Estado y al Ayuntamiento de Mérida ante la Fiscalía Especializada de Combate a la Corrupción, concretamente por los delitos de: peculado, cohecho, uso ilícito de atribuciones y facultades, ejercicio abusivo de funciones y coalición de servidores públicos. Todo con relación al “Estadio Sostenible”.
En estos momentos en que se realiza en Mérida el Tianguis Turístico la obra es presentada como un megaproyecto para construir el estadio multiformato más moderno y con mayor tecnología del país, con una inversión de dos mil millones de pesos.
El proyecto fue presentado por Vila Dosal y el director operativo de la firma Juego de Pelota Inc., José Antonio Téllez, en septiembre del año pasado y desde entonces se han dado a conocer irregularidades en todo el proceso, incluyendo la falta de transparencia.
El Diario de Yucatán, Proceso, Sol Yucatán, Sin Embargo, entre otros medios han documentado anomalías y hasta la falta de seriedad de la empresa concesionaria-constructora, la cual fue creada en Delaware (uno de los sitios considerados por la investigación Papeles de Pandora como uno de los principales paraísos fiscales de Estados Unidos) en 2018, pero aparece como formalizada en Nueva York en 2020.
Seguramente el gobernador Vila y el empresario César Octavio Esparza Portillo (propietario de la empresa Juego de Pelota Inc), quisieron utilizar el amor que profesa el presidente Andrés Manuel López Obrador al beisbol y al sureste mexicano para aprovecharse de la situación y hacer un meganegocio que podría posicionar al mandatario estatal panista a otros niveles. Incluso el comisionado de la presidencia para el beisbol Edgar González estuvo presente en la presentación del proyecto.
Sin embargo, no contaban con que parte de los emeritenses están en contra del proyecto y que la opacidad en que se ha manejado podría ser causa de un escándalo internacional (intervienen posiblemente inversionistas alemanes como el futbolista Thomas Berthlod) sobre todo por la deseada forma en que un predio público fue entregado a la iniciativa privada.
Al respecto el diputado morenista Echazarreta Torres, ha documentado el decreto SAF 40/2021, por el que se declara desincorporado el ex terreno de la escuela normal, con el fin de que sea sede del Estadio Sostenible de Yucatán. El predio, de acuerdo con el Decreto Presidencial de 1975, era 51 mil 231 metros cuadrados. Sin embargo, el 26 de julio de 2021 se realizó una rectificación de medidas en donde se certificó que tenía solo 40 mil 290 metros cuadrados. Es decir desaparecieron más de 10 mil metros cuadrados, en una zona de alta plusvalía de Mérida.
Expertos han considerado que el megaproyecto no es viable y 83 por ciento de los colonos encuestados está en contra de la obra, mientras que una docena de peticiones de información (vía transparencia) han sido denegadas por el gobierno del estado o las autoridades municipales de la capital yucateca.
De hecho, aunque no hubo consulta ciudadana y todavía no se tenían todos los permisos de suelo, impacto urbano, vial y ambiental, el gobierno estatal comenzó a promocionar la obra sin siquiera haberse iniciado.
¿Qué es lo que se va a ceder a los constructores? La normal, el terreno que ocupó la Escuela de Educación Primaria “Rodolfo Menéndez”, una estación de la Secretaría de Seguridad Pública, todo el terreno aledaño a la Normal y hasta la lonchería “Ponte xux”, considerada añeja por el Diario de Yucatán.
¿Y en beneficio de quiénes? Pues del empresario mexicano estadounidense César Octavio Esparza Portillo y de la familia Rosas Moya, que fue de las que más aportó recursos para la campaña de Mauricio Vila y de la que forma parte Olga Rosas Moya, secretaria de Administración y Finanzas del gobierno de Yucatán.
Por todo ese juego de complicidades, el diputado Echazarreta y el Movimiento de Regeneración Nacional no soltarán el caso hasta que les hagan caso.
Dice el filósofo del metro: un estadio se convertirá en Máaben kíimen (caja de muerto) de un político panista.












