Esa respuestas me parecía imposible contestarla de manera lógica, hasta que la comparé con las «Estrategias de Manipulación Mediática» de Noam Chomsky.
Dos de ellas resaltan la mediocridad y la ignorancia como una de las principales herramientas de la manipulación:
**Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad**
>> Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases
sociales inferiores debe ser lo más pobre y mediocre posible,
de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre
las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y
permanezca imposible de alcanzar para las clases inferiores”.
**Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad**
>> Promover en el público la creencia de que es moda el hecho
de ser estúpido, vulgar e inculto…
Es por ello que para #AMLO la cultura, la ciencia, la capacitación y la educación son cosa menor, algo que no merece ser incentivado, por eso satisface las necesidades inmediatas de las clases más pobres, a través de pequeños estímulos económicos que solo general la percepción de que el «Andrés Manuel» es dadivoso, cuando no es ni su dinero, ni sus recursos, los que regala, sino la inversión que podría sacar de la mediocridad a sus seguidores.
Tener un pueblo inculto, con el discurso del «Pueblo Sabio», es un arma eficaz, el pueblo de la #4taTransformacion se convierte en sumiso, en obediente, que sigue las órdenes de su benefactor sin criticarlo o analizarlo, volviéndolo en una deidad benevolente que cubre sus necesidades con el obsequio de su amor.
López Obrador, más que una democracia quiere instaurar una oclocracia, lo que James Mackintosh señalaba como el gobierno de la muchedumbre, con una autoridad corrupta pero amada que es nutrida por el odio y el rencor que produce su propia ignorancia.
He ahí porque es popular López Obrador, por qué las personas aceptan y justifican sus errores, porque es su culpa como pueblo y no la del Gobierno que los dirige, a lo que nos lleva a la tercera estrategia de manipulación:
**Reforzar la autoculpabilidad**
>> Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable de
su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su
inteligencia, de sus capacidades o de sus esfuerzos. Así,
en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el
individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un
estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de
su acción. ¡Y, sin acción, no hay revolución!.
En síntesis, Andrés Manuel López Obrador es un profesional en hacerse «pendejo», su mediocridad simulada es ejemplo para sus millones de seguidores, su discurso estúpido, retrógrada, machista y arcaico es parte de su campaña de ignorancia que pretende instaurar para su permanencia en el poder.










